
Una gota de roció se poso en las hojas de tu niñez, escondido entre manojos de palma que cargaban cada una aquellos corosos, si, los que te gustaba comer, deleite tres razones para no olvidarme de ti sin motivos, y persuadí en tu oído las frases silentes de aquella ilusión, recorrí lo que me haz dado y lo que he perdido y atónita al resultado me di cuenta que fue negativo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario